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1943, Junio 4. CMMhistoria

En la Argentina se conoce como Revolución del 43 al golpe de Estado militar producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno de Ramón Castillo (acusado frecuentemente de ser un gobierno fraudulento como el del resto de la denominada Década Infame) y ladictadura militar que resultó del mismo, hasta la asunción del gobierno electo de Juan Domingo Perón el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón originándose el peronismo. Tres dictadores con el título de presidente se sucedieron en el mando durante la Revolución del 43: los generales Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell.

Desde nuestro Centro de Noticias I

Ciudad de San Miguel Arcángel,

N.O. del conurbano bonaerense,

República Argentina en la UNASUR-CELAC

Crédito fotográfico: Fotografía extraída del libro “Historia Argentina”. Autor: Diego Abad de Santillán. TEA, Tipográfica Editora Argentina. 1971, Buenos Aires, Argentina.

Fuente: wikipedia

Autor: sin firma

Link original: http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_del_43

Título original: “Revolución del 4 de Junio del 43″

1943, Junio 4. CMMhistoria

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En la Argentina se conoce como Revolución del 43 al golpe de Estado militar producido el 4 de junio de 1943, que derrocó al gobierno de Ramón Castillo (acusado frecuentemente de ser un gobierno fraudulento como el del resto de la denominada Década Infame) y ladictadura militar que resultó del mismo, hasta la asunción del gobierno electo de Juan Domingo Perón el 4 de junio de 1946. En su transcurso emergió la figura del entonces coronel Perón originándose el peronismo. Tres dictadores con el título de presidente se sucedieron en el mando durante la Revolución del 43: los generales Arturo RawsonPedro Pablo RamírezEdelmiro Farrell.

Antecedentes

El golpe de Estado del 4 de junio de 1943 estuvo influido por dos grandes causas: la Década Infame que lo precedió y la Segunda Guerra Mundial.

La década infame (1930-1943)

El general José Félix Uriburuencabezó en 1930 el golpe de Estadoque derrocó al gobierno democrático deHipólito Irigoyen (UCR). Posteriormente se estableció un régimen apoyado en elfraude y la represión, que se destacó por un nivel escandaloso de corrupción. El período (1930-1943) es conocido como la Década Infame.

Artículo principal: Década infame.

La llamada Década Infame se inició con el golpe de Estado realizado en la Argentina el 6 de septiembre de 1930 para derrocar al gobierno democrático deHipólito Yrigoyen. En primer término realizó un gobierno autoritario el dictador general José Félix Uriburu (1930-1932) con el título de presidente provisional y después le siguieron como presidentes, elegidos en comicios con fraude y proscripciones, el general Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto Ortiz (1938-1942) y Ramón Castillo (1942-1943). La base política del régimen fue la Concordancia, una alianza integrada por la Unión Cívica Radical Antipersonalista, el Partido Demócrata Nacional y el Partido Socialista Independiente.

En 1943 debían realizarse elecciones para elegir a un nuevo presidente y se descontaba un nuevo fraude electoral que daría la presidencia al cuestionado empresario azucarero Robustiano Patrón Costas, hombre fuerte de Salta en las anteriores cuatro décadas. La asunción de Patrón Costas como presidente aseguraba la continuidad y profundización del régimen fraudulento.

La Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) tuvo una decisiva y compleja influencia en los acontecimientos políticos argentinos y en particular en el golpe de Estado del 4 de junio de 1943.

En el momento en que la Segunda Guerra Mundial se inició, Gran Bretaña tenía una influencia económica determinante en la Argentina. Pocos años atrás, el vicepresidente Julio A. Roca (hijo) había declarado públicamente que la Argentina era «desde el punto de vista económico, una parte integrante del Imperio Británico».1 Por otra parte Estados Unidos había adquirido una presencia hegemónica en todo el continente y se preparaba a desplazar definitivamente a Gran Bretaña como poder hegemónico en la Argentina. La guerra resultó un momento óptimo para ello, sobre todo a partir del momento que Estados Unidos abandonó la neutralidad debido al ataque sufrido en 1941 en Pearl Harbor, por parte de Japón.

La Argentina tenía una larga tradición «neutralista» frente a las guerras europeas, que había sido sostenida y defendida por todos los partidos políticos desde el siglo XIX. Las causas del «neutralismo» argentino son complejas, pero una de las más importantes está relacionada con la condición de proveedor de alimentos para los británicos y Europa en general. Tanto en la primera como en la segunda guerra, Gran Bretaña necesitaba garantizar el abastecimiento de alimentos (granos y carnes) a su población y a sus tropas, y ello hubiera sido imposible si la Argentina no mantenía la neutralidad, ya que los barcos de carga hubieran sido los primeros en ser atacados, interrumpiendo el suministro.2 3 Simultáneamente, la Argentina había mantenido una posición tradicionalmente reticente a la visión hegemónica delpanamericanismo que había impulsado Estados Unidos desde fines del siglo XIX.

En diciembre de 1939 el gobierno argentino consultó con Gran Bretaña la posibilidad de abandonar la neutralidad y unirse a los Aliados. El gobierno británico rechazó de plano la proposición reiterando el principio: la principal contribución argentina eran los suministros y para garantizarlos era necesario mantener la neutralidad. Por entonces también Estados Unidos sostenía una posición «neutralista» consolidada por las leyes de Neutralidad de 1935-1939 y su tradicional «aislacionismo», aunque esa posición variaría radicalmente cuando sus bases militares en el Pacifico fueron atacadas por Japón el 7 de diciembre de 1941.3

Luego de Pearl Harbor, en la III Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (Conferencia de Río de Janeiro) realizada en enero de 1942, Estados Unidos intentó que todos los países americanos lo siguieran en bloque ingresando a la guerra. Para Estados Unidos, que no resultaba afectado de ningún modo por la interrupción del comercio entre la Argentina y Europa, la Segunda Guerra Mundial se le presentaba como una excelente oportunidad para terminar de imponer su hegemonía continental, tanto política (expresada en el panamericanismo) como económica y desplazar definitivamente a Gran Bretaña de su punto fuerte en América. Pero la Argentina, a través de su canciller, el Premio Nobel de la Paz Carlos Saavedra Lamas, se opuso a la entrada en la guerra de los países americanos en bloque, frenando la propuesta estadounidense. A partir de entonces la presión norteamericana no dejaría de crecer hasta hacerse irresistible.

Frente a la guerra, la población argentina se dividía en dos grandes grupos: «aliadófilos» y «neutralistas». El primer grupo era favorable al ingreso de la Argentina en la guerra en el bando aliado, mientras que el segundo sostenía que el país debía mantenerse neutral. Un tercer grupo, los «germanófilos», era francamente minoritario y ante la imposibilidad de que la Argentina entrara a la guerra apoyando al Eje, solía apoyar la neutralidad confundiéndose con los neutralistas.

Tanto el presidente radical antipersonalista Roberto Ortiz (1938-1942) como el conservador Ramón Castillo (1942-1943) habían mantenido la neutralidad, pero era seguro que el candidato oficial Robustiano Patrón Costas le declararía la guerra al Eje. Esta circunstancia tuvo un enorme peso en las Fuerzas Armadas, sobre todo en el Ejército, donde la posición favorable a mantener la neutralidad era mayoritaria.

Situación económica y social

1943 fue un año de gran crecimiento de la industria y de la clase obrera. Las transformaciones socioeconómicas anticipaban grandes cambios sociopolíticos.

Una de las consecuencias directas de la Segunda Guerra Mundial sobre la realidad argentina fue el salto que dio el proceso de industrialización. En 1943 por primera vez el índice de producción industrial superó al agropecuario.4 Las exportaciones industriales aumentaron del 2,9% del total en 1939, al 19,4% en 1943, encabezadas por la industria textil.5

Entre 1941 y 1946, la clase obrera industrial había crecido un 38%, pasando de 677.517 a 938.387 trabajadores.6 Las fábricas se concentraron principalmente en el área urbana de Buenos Aires que en 1946 reunía el 56% de los establecimientos industriales y 61% del total de obreros del país.7

Por otra parte la Gran Depresión de 1929 había limitado la corriente migratoria europea, de modo tal que una nueva corriente de migraciones internasestaba transformando por completo, cuantitativa y culturalmente, a la clase obrera. En 1936 el 36% de la población de la Ciudad de Buenos Aires era extranjera y sólo un 12% provenía el interior del país (zonas rurales y pequeñas ciudades); para 1947 los extranjeros se habían reducido al 26% y los migrantes internos se habían duplicado alcanzando el 29%.8 Entre 1896-1936 el promedio anual de provincianos que llegaban a Buenos Aires era de 8.000; ese promedio ascendió a 72.000 entre 1936-1943 y a 117.000 entre 1943-1947.9

Las nuevas condiciones socioeconómicas y la concentración geográfica anticipaban grandes cambios sociopolíticos con epicentro en Buenos Aires.

El golpe del 4 de junio

Los generales Arturo RawsonPedro Pablo Ramírez saludan a la multitud en Plaza de Mayo el día del golpe de estado4 de junio de 1943.

Si bien las Fuerzas Armadas habían sido uno de los pilares que sostuvieron a los sucesivos gobiernos de la década infame, su relación con el poder se había ido deteriorando en los últimos años, de la mano del cambio generacional en su composición y sobre todo, de la mano del proceso de industrialización que comenzó sostenidamente en el país en esa década. El desarrollo de la industria en la Argentina (y en muchas partes del mundo) se realizó de un modo íntimamente relacionado con las Fuerzas Armadas y las necesidades de la defensa nacional.

El presidente Ramón Castillo había enfrentado varias conspiraciones militares e intentos fallidos de golpe de Estado y en ese momento se estaban produciendo varias conspiraciones cívico-militares (como la del GOU, la que llevaban adelante el radical Ernesto Sanmartino y el generalArturo Rawson,10 las operaciones que llevaba adelante el radical unionista Emilio Ravignani, etc.)10 Sin embargo el golpe del 4 de junio de 1943 no fue previsto por nadie y se realizó con una gran dosis de improvisación y, a diferencia de todos los golpes que se produjeron en el país, casi sin participación civil.

El hecho concreto que desencadenó el golpe militar fue la renuncia que el presidente Castillo le exigió el 3 de junio a su Ministro de Guerra, el general Pedro Pablo Ramírez, por haberse entrevistado el 26 de mayo con un grupo de dirigentes de la Unión Cívica Radical que le ofrecieron la candidatura a presidente en las elecciones que se avecinaban, encabezando la Unión Democrática,11 una alianza que el ala moderada del radicalismo (los unionistas) estaba tratando por entonces de concretar junto al Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista con apoyo del comunismo.12

El golpe se decidió el día anterior en una reunión en Campo de Mayo dirigida por los generales Arturo Rawson y Pedro Ramírez. Tiene interés histórico mencionar que no participaron de esa reunión ni el general Edelmiro Farrell ni el coronel Juan Perón, quienes serían más adelante los conductores máximos de la Revolución del 43; Farrell porque se excusó de participar del grupo golpista por razones personales cuando fue invitado por el general Rawson, y Perón porque no pudo ser hallado.13

En la madrugada del 4 de junio salió de Campo de Mayo, al noroeste de la Ciudad de Buenos Aires, una fuerza militar de 8.000 soldados encabezada por los líderes del levantamiento: los generales Arturo Rawson y Elbio Anaya, los coroneles Emilio Ramírez y Fortunato Giovannoni y el teniente coronel Tomás A. Ducó (famoso presidente del Club Huracán). Al llegar a la Escuela de Mecánica de la Armada, en el barrio de Núñez, la columna fue atacada por fuerzas leales atrincheradas allí, resultando del combate 30 muertos y 100 heridos.14 Rendida la ESMA el presidente Castillo se embarcó en el rastreador Drummond15 con orden de alejarse en dirección a Uruguay, dejando sola la Casa Rosada donde ingresaron los generales Juan Pistarini, Armando Verdagauer, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, y los almirantes Sabá H. Sueyro y Guisasola, quienes recibieron a la columna rebelde poco después del mediodía, asumiendo el general Arturo Rawson como presidente.

En un primer momento todas las fuerzas políticas y sociales apoyaron el golpe, con mayor o menor entusiasmo, con la única excepción del Partido Comunista. Lo mismo sucedió con Gran Bretaña y Estados Unidos, que recibieron el golpe «con gritos de satisfacción», según refiere sir David Kelly, embajador británico en Argentina en ese momento.16 La embajada alemana, por el contrario, quemó sus archivos el día anterior.17

Los organizadores del golpe. El papel del GOU

Artículo principal: GOU.

Por aquel entonces las Fuerzas Armadas de Argentina estaban integradas sólo por dos fuerzas: el Ejército y la Armada (Marina). La Marina estaba integrada por oficiales provenientes en general de sectores aristocráticos y de clase alta. El Ejército, por el contrario, venía sufriendo importantes cambios en su integración, apareciendo nuevos grupos de oficiales provenientes de sectores medios y medios bajos, con nuevas ideas sobre la defensa vinculadas a la exigencia de la industrialización y las empresas militares y a la necesidad de un rol activo del Estado para promover estas actividades.

El Ejército estaba dividido en dos grandes sectores: nacionalistasliberales. Sin ser grupos homogéneos, los primeros tenían en común una preocupación especial por el desarrollo de la industria nacional, las relaciones con la Iglesia Católica y una posición internacional autónoma; muchos de ellos mantenían relaciones estrechas con el radicalismo y en general provenían de sectores de clase media. Los segundos, los liberales, compartían una posición de acercamiento a los grandes grupos de poder económico, mayoritariamente británicos o estadounidenses, sostenían la premisa de que el país debía tener una estructura productiva básicamente agrícola-ganadera y solían provenir o pertenecían a la clase alta.

Los grandes cambios políticos, económicos y sociales que se habían producido durante la década del 30 impulsaron la aparición de una multiplicidad de grupos con nuevos enfoques, no solo en las Fuerzas Armadas, sino en todos los sectores políticos y sociales. Esta heterogeneidad era mantenida bajo control por el liderazgo indiscutido que el general Agustín P. Justo tenía en el ámbito militar. Pero Justo murió precisamente el 11 de enero de 1943, dejando al Ejército sin la contención de su liderazgo y desatando un proceso de realineamientos y luchas internas entre los diversos grupos militares.

La mayoría de los historiadores de todas las tendencias consideraron que en la organización del golpe de Estado y en el gobierno militar surgido del mismo, jugó un rol decisivo el GOUGrupo de Oficiales Unidos, una agrupación militar creada el 10 de marzo de 1943 y disuelta el 23 de febrero de 1944.18 Sin embargo, más recientemente, algunos historiadores han puesto en duda la verdadera influencia del GOU, calificándola de «mito».19

El historiador estadounidense Robert Potash, que ha estudiado en detalle la actuación del ejército en la historia argentina moderna, ha relativizado mucho la participación del GOU en el golpe de Estado del 4 de junio:

La dirección del GOU no controlaba directamente los recursos militares necesarios para realizar una revolución… El movimiento militar del 4 de junio no fue resultado de un plan elaborado cuidadosamente por el GOU, o siquiera por cualquier otro grupo de oficiales… Más bien fue una rápida improvisación cuyos participantes apenas concertaron acuerdos en relación con objetivos específicos, fuera del derrocamiento del presidente Castillo.20

Los historiadores no concuerdan sobre muchas de las circunstancias del GOU pero hay consenso en que se trató de un grupo reducido de oficiales, con un peso importante de los de menor graduación, sobre todo coronelestenientes coroneles. El GOU carecía de una ideología precisa, pero todos sus integrantes compartían una visión nacionalista, anticomunista«neutralista»frente a la guerra y sumamente preocupada por terminar con los actos abiertos de corrupción de los gobiernos conservadores.

Los miembros fundadores del GOU en mayo de 1943 fueron:21

Potash y Félix Luna consideran que los iniciadores del grupo fueron Juan Carlos Montes y Urbano de la Vega. Se sabe también que los hermanos Montes eran activos radicales yrigoyenistas, con estrechas relaciones con Amadeo Sabattini (UCR), quien a su vez era íntimo amigo de Eduardo Ávalos con quien también mantenía una relación estrecha.25 Por su parte el historiador Roberto Ferrero sostiene que los dos “cerebros” del GOU eran Enrique P. González y Emilio Ramírez.26 Finalmente, los generales Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, mantenían estrechos contactos con el GOU; el primero y futuro presidente, era padre del coronel Ramírez y suegro del capitán Filippi.

Los historiadores tampoco se ponen de acuerdo sobre el papel desempeñado por Perón en el GOU. Algunos, como Hugo Gambini y Fermín Chávez, desde posiciones políticas divergentes, consideran que Perón, aún con un grado militar relativamente bajo, fue el cerebro y el verdadero líder del GOU. Otros, como Félix Luna y Ferrero, le asignan a Perón un papel relativamente relegado al comienzo. Potash considera que jugó un papel importante en su organización pero compartido con otros líderes como Ramírez, González y Montes. Por su parte Rogelio García Luposostiene que el GOU era en gran medida un mito, una operación de inteligencia militar.27 Lo cierto es que Perón no ocupó cargos importantes de poder en el gobierno hasta fines de 1943, cuando asumió la Secretaría de Trabajo.

La presencia del GOU expresaba el avance de los oficiales jóvenes del Ejército, muchos de ellos provenientes de sectores medios y bajos sin influencia, que encontraron un momento histórico oportuno para dar un paso al frente en 1943, al morir el general Agustín P. Justo, quien había controlado el Ejército por casi dos décadas. Precisamente, la Revolución del 43 se caracterizó por la ausencia de un liderazgo definido.

Más allá del debate sobre la verdadera influencia del GOU en la Revolución del 43, las Fuerzas Armadas, sobre todo a partir de la muerte del general Justo, era un conjunto inestable de grupos de ideologías imprecisas y relativamente autónomos, que estaban desarrollando relaciones con los viejos y nuevos factores de poder y que irían asumiendo posiciones definidas a medida que el proceso fuera desenvolviéndose.

La fugaz presidencia de Rawson

Hotel Jousten, en laAvenida Corrientes y 25 de Mayo, en Buenos Aires.28 Allí se reunía el grupo de conspiradores conocido comoLos Generales del Jousten, dirigido por el general Arturo Rawson.

El general Arturo Rawson era un ferviente católico, miembro del conservador Partido Demócrata Nacional y de una tradicional familia de la aristocracia argentina. Rawson dirigía un grupo de conspiradores que ha sido llamado «los generales del Jousten» debido al restaurant-hotel ubicado en Corrientes y 25 de Mayo donde se reunían. El grupo estaba integrado por militares que ocuparían altos cargos en el gobierno surgido del golpe: el General Diego I. Mason (agricultura) y los contraalmirantes Benito Sueyro (marina) y Sabá Sueyro (vicepresidente), hermanos entre sí. También formaba parte del grupo, como operador civil, el dirigenteErnesto Sammartino (UCR), quién fue convocado por Rawson luego del golpe para organizar el gabinete pero cuando llegó a la Casa Rosada, en el desorden de la revolución, nadie le avisó a Rawson de su presencia en la sala de espera, por lo que luego de esperar un tiempo prudencial se retiró a su casa.29

El problema se le presentó al día siguiente cuando Rawson le comunicó a los líderes militares los nombres de las personas que integrarían su gabinete. Entre ellos figuraban tres amigos personales ligados al régimen depuesto y reconocida pertenencia derechista, el general Domingo Martínez, José María Rosa (hijo)Horacio Calderón. Los mandos militares, que funcionarían permanentemente en estado deliberativo a lo largo de la revolución, rechazaron terminantemente esos nombres y la insistencia de Rawson en mantener a los cuestionados desencadenó su renuncia el día 6 de junio. Asumió entonces el general Pedro Pablo Ramírez, precisamente quien había desencadenado el golpe al ser removido por Castillo luego de su reunión con los radicales para ofrecerle la candidatura por la Unión Democrática.

Dos años después, en 1945, el general Rawson intentaría organizar desde Córdoba un golpe de Estado contra Farrell y Perón, que resultaría fallido pero que abrió camino al planteo del general Ávalos y los oficiales de Campo de Mayo que llevaron a la renuncia y detención de Perón, en la semana previa a las movilizaciones populares del 17 de octubre.

Dictadura del general Pedro Pablo Ramírez

El general Pedro Pablo Ramírez al tomar juramento a su primer gabinete, 7 de juniode 1943. Fue presidente durante los primeros ocho meses de la Revolución del 43.

El 7 de junio el general Pedro Pablo Ramírez juró como Presidente y Sabá Sueyro como Vicepresidente. Ramírez sería presidente durante los primeros ocho meses de la Revolución del 43. Había sido Ministro de Guerra de Castillo y, pocos días antes del golpe, había sido propuesto por un sector del radicalismo para encabezar la formula presidencial de una alianza opositora en formación, con el nombre de Unión Democrática.30 Su primer gabinete estuvo formado íntegramente por militares con la única excepción del Ministro de Hacienda:

En el gabinete no había ningún miembro del GOU pero dos de ellos fueron designados en puestos estratégicos: los coroneles Enrique P. González en la secretaría privada de la presidencia y Emilio Ramírez, hijo del presidente, como Jefe de Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Estos dos, el coronel Gilbert y el contralmirante Sueyro, se constituirían en el grupo íntimo del Presidente Ramírez. El coronel Juan Perón quedó a cargo de la secretaría del Ministerio de Ejército bajo el mando del Ministro, el general Farrell, un cargo importante pero de menor relevancia.

Primeras medidas

Las primeras medidas adoptadas por Ramírez tuvieron contenidos contradictorios pero en general estuvieron dirigidas a reprimir a los sectores sociales y políticos: disolución del Congreso Nacional, clausura de la CGT Nº2 donde se habían organizado los sindicatos comunistas, sanción de un régimen limitativo de la acciónsindical, intervención de la Universidad Nacional del Litoral, disolución de Acción Argentina donde se organizaban los sectores «aliadófilos», partidarios de entrar a la Segunda Guerra. Estas medidas abrirían la confrontación con amplios sectores políticos y sociales, en especial con el movimiento estudiantil.

Simultáneamente con estas medidas el gobierno de Rawson dispuso el congelamiento de alquileres y arrendamientos rurales, que tuvo un efecto positivo entre los trabajadores y los chacareros (pequeños y medianos productores rurales), y la creación de una Comisión Investigadora (Matías Rodríguez CondeJuan Sabato yJuan P. Oliver) del escándalo de la CHADE, que tenía como misión profundizar la lucha contra la corrupción y que produciría el conocido Informe Rodríguez Conde.

La renuncia del Almirante Storni

El Secretario de Estado de Estados UnidosCordell Hull, causó la renuncia del «aliadófilo» canciller argentino, el almirante Segundo Storni, y su reemplazo por el «neutralista» coronelAlberto Gilbert.

En esos primeros meses también se produjo el incidente que llevaría a la renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores, el Almirante Segundo Storni. Storni era uno de los pocos militares argentinos por entonces que tenía simpatías por los Estados Unidos donde había vivido varios años. Si bien era un nacionalista, también era «aliadófilo» y partidario de que la Argentina ingresara a la guerra. En ese camino, el 5 de agosto de 1943 le envió una carta personal al Secretario de Estado norteamericanoCordell Hull, anticipándole que era intención de Argentina romper relaciones con las potencias del Eje, pero también le solicitaba paciencia para ir creando un clima de ruptura en el país, a la vez que algún gesto de los Estados Unidos en materia de suministro de armamentos, que fuera aislando a los «neutralistas».

Cordell Hull con el fin de presionar al gobierno argentino hizo pública la carta de Storni, cuestionando además en duros términos el tradicional«neutralismo» argentino. El hecho produjo un recrudecimiento del ya fuerte sentimiento antinorteamericano, sobre todo en las Fuerzas Armadas, llevando a la renuncia de Storni y a su reemplazo por un «neutralista», el coronel Alberto Gilbert, que hasta entonces se desempeñaba como Ministro del Interior. Para ocupar este último cargo, a su vez, Ramírez designó un miembro del GOU, el coronel Luís César Perlinger, un nacionalista católico-hispanista que al año siguiente encabezaría la reacción de derecha contra el dúo Farrell-Perón.

La renuncia de Storni arrastró las de Santamarina (Hacienda), Galíndez (Obras Públicas) y Anaya (Justicia) y abrió las puertas del gobierno al sectorultraderechista del nacionalismo católico-hispanista, que ocupó también el nuevo Ministerio de Educación a través del conocido escritor Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast).

La política educativa y la oposición estudiantil

La Revolución del 43 le entregó la educación al nacionalismo católico-hispanista de derecha. El proceso comenzó el 28 de julio de 1943 cuando el gobierno intervino la Universidad Nacional del Litoral nombrando interventor a Giordano Bruno Genta.

La Universidad argentina se regía por los principios de la Reforma Universitaria de 1918 que estableció la autonomía universitaria, la participación de los estudiantes en el gobierno universitario y la libertad de cátedra. Genta, conocido por sus ideas ultraderechistas y antireformistas, a poco de asumir sostuvo que el país necesitaba crear «una aristocracia de la inteligencia, nutrida de la estirpe romana e hispánica».31 Estas declaraciones produjeron el primer enfrentamiento entre las fuerzas que adherían a la Revolución del 43, cuando el grupo nacionalista radical FORJA, que apoyaba a la Revolución del 43, criticó duramente el discurso de Genta considerando que era «la alabanza máxima al bandidaje universitario que ha traficado con todos los bienes de la Nación».32 Debido a estas declaraciones el gobierno militar encarceló a Arturo Jauretche.33

La Federación Universitaria del Litoral (FUL) protestó enérgicamente por la designación de Genta y el gobierno militar respondió deteniendo a su secretario general y expulsando a los estudiantes y profesores que manifestaron su oposición.

Si bien Genta fue obligado a renunciar, la confrontación del gobierno con el movimiento estudiantil se generalizó y polarizó al extremo, en tanto que el sector nacionalista católico-hispanista siguió avanzando y ocupando posiciones de importancia en el gobierno militar. Para octubre Ramírez había intervenido todas las universidades y profundizado la participación del nacionalismo católico de derecha con la incorporación ya mencionada de los ministros Perlinger y Martínez Zuviría, a la vez que declaraba fuera de la ley a la Federación Universitaria Argentina (FUA).

La ideología de este grupo (ultracatólicahispanistaelitistaantidemocráticaantifeminista) fue definida en aquel momento a través de varias frases provocadoras:

Sarmiento34 trajo tres plagas al país: los italianos, los gorriones y las maestras normales.35

La escuela laica es una invención diabólica.36

Debemos cultivar y mantener nuestra personalidad diferenciada, dentro del tronco institutor, que es criollo, por lo tanto hispánico, católico, apostólico y romano.37

La dignificación de la mujer consiste en no sustraerla de su menester específico.37

Es de este período que datan la mayor parte de los incidentes entre el gobierno militar y los estudiantes universitarios que suelen citarse, atribuyéndolos a la época pero sin precisión.

Entre los funcionarios del nacionalismo católico-hispanista de derecha que ocuparon funciones de gobierno durante la Revolución del 43 se encuentran: Gustavo Martínez Zuviría (Ministro de Educación), Alberto Baldrich (Ministro de Educación), José Ignacio Olmedo (Consejo Nacional de Educación), Giordano Bruno Genta y luego Salvador Dana Montaño (interventor de la UNL),Tomás D. Casares (interventor de la UBA), Santiago de Estrada (interventor de la UNT), Lisardo Novillo Saravia (interventor de la UNC), Alfredo L. Labougle (rector de la UNLP), Padre Juan R. Sepich (director del Colegio Nacional Buenos Aires rebautizado con su nombre colonial, Colegio Universitario San Carlos).

El 14 de octubre de 1943 un grupo de 150 personalidades políticas y culturales encabezadas por el científico Bernardo Houssay firmaron una Declaración sobre democracia efectiva y solidaridad Latinoamericana, pidiendo la convocatoria a elecciones y el ingreso del país a la guerra contra el Eje.38 Ramírez respondió cesanteando a aquellos firmantes que eran empleados del Estado.

Noviembre de 1943: surgimiento de Perón y protagonismo sindical

Periódico del sindicato ferroviario apoyando a Perón. El coronel Perón estableció una alianza con un amplio grupo de sindicatos de diversas tendencias que se organizó como corriente laborista-nacionalistainfluyendo notablemente en el curso de la Revolución del 43.

Los historiadores tienen diversas opiniones sobre el grado de influencia que Juan Perón tenía en la política argentina antes del 27 de octubre de 1943, al asumir la dirección de una repartición insignificante: el Departamento de Trabajo.39 Lo cierto es que esta fue la primera repartición estatal dirigida por Perón y que es recién a partir de entonces que su figura comienza a tomar relevancia pública, de la mano del ingreso de los sindicatos al primer plano de la vida política nacional.

El gobierno de Ramírez había asumido frente a los sindicatos una actitud similar a los gobiernos antecesores: escasa importancia política e institucional, incumplimiento generalizado de las leyes laborales, simpatía pro-patronal y represiones puntuales.

En 1943 el movimiento obrero argentino, el más desarrollado de América Latina por entonces, estaba dividido en cuatro centrales: CGT Nº1(mayoritariamente socialistassindicalistas revolucionarios) donde estaban los poderosos sindicatos ferroviarios, CGT Nº2 (socialistas y comunistas), la pequeña USA (sindicalistas revolucionarios) y la ya casi inexistente FORA (anarquistas). Una de las primeras medidas de Ramírez fue disolver la CGT Nº2, dirigida por el socialista Francisco Pérez Leirós, y que incluía importantes sindicatos como el de empleados de comercio encabezado por el socialista Ángel Borlenghi y los sindicatos comunistas (construcción, carne, etc.), acusándola de extremista. Paradójicamente la medida tuvo como efecto inmediato la afiliación de muchos de los sindicatos de la CGT Nº2, a la ahora única CGT, dirigida por el también socialista José Domenech, fortaleciéndola.

Poco después el gobierno sancionó una legislación sobre sindicatos, que si bien cumplía algunas expectativas sindicales, al mismo tiempo permitía la intervención de los mismos por parte del Estado. En seguida el gobierno de Ramírez hizo uso de esa ley para intervenir los poderosos sindicatos ferroviarios y corazón de la CGT, la Unión FerroviariaLa Fraternidad. En octubre una serie de huelgas fueron respondidas con el arresto de decenas de dirigentes obreros. Pronto resultó evidente que el gobierno militar estaba integrado por influyentes sectores anti-sindicales.

Desde el momento mismo que se produjo el golpe de Estado, el movimiento sindical había comenzado a discutir una estrategia de relacionamiento con el gobierno militar. Diversos historiadores entre los que se destacan Samuel Baily,40 Julio GodioHiroshi Matsushita,41 han demostrado que el movimiento obrero argentino había venido evolucionando desde fines de la década del 20 hacia un nacionalismo laborista,42 que implicaba un mayor compromiso de los sindicatos con el Estado.

El primer paso lo dieron los dirigentes de la CGT Nº2, encabezados por Francisco Pérez Leirós, quienes se entrevistaron con el Ministro del Interior, general Alberto Gilbert. Los sindicalistas le pidieron al gobierno convocar a eleccciones y le ofrecieron el apoyo de una marcha sindical a la Casa Rosada, pero el gobierno rechazó el ofrecimiento y disolvió la CGT Nº2.43

El dirigente sindical socialistaÁngel Borlenghi, secretario general de la Confederación de Empleados de Comercio, encabezó el grupo sindical que tomó contacto con Perón y dio origen a la nueva corriente sindical laborista-nacionalista. Durante la presidencia de este último Borlenghi sería Ministro del Interior y el segundo hombre del gobierno. Fue el primer sindicalista en Argentina en ocupar un cargo en el gobierno.

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